Las soluciones a estos problemas se pueden dividir en tres etapas:
- Anterior al dictado del curso: conocer las características de los destinatarios, su experiencia previa en entornos de aprendizaje virtual y su familiaridad en el uso de la tecnología con el fin de tomar los recuados necesarios para prevenir posibles dificultades.
- Durante el dictado del curso: a través de instructivos y ayuda en línea que le permitan superar de manera eficaz las dificultades de interacción con el sistema.
- Posterior al dictado del curso: recopilación de información a través de encuestas y cuestionarios en línea para mejorar ciertos aspectos de la plataforma educativa.
En definitiva, nuestro objetivo como diseñadores instruccionales es lograr que el alumno interactúe con el sistema educativo de forma intuitiva y ágil. El fin de la plataforma de e-learning es el aprendizaje, no el uso de la tecnología. El diseño del entorno educativo debe pulirse lo máximo posible y de forma previa para que los alumnos puedan concentrarse en su objetivo: aprender, adquirir nuevos conocimientos y habilidades.